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Phoenix, el famoso cuarteto de Versalles, habían dejado el listón muy alto con su gran ‘Wolfgang Amadeus Phoenix’, que tantos éxitos les trajo en críticas y premios, y les convirtió en un fenómeno de ventas en la música alternativa. Sabíamos que realizar otro álbum de igual calidad iba a ser difícil. Pero Bankrupt!, el trabajo de diez temas que nos presentan esta semana, no se ha quedado atrás, reafirmando nuestras esperanzas en los rockeros franceses. 

Como conjunto de canciones, no consigue esa perfecta armonía que nos brindaba su cuarto álbum, pero no por eso hay que desmerecer a ‘Bankrupt!’, como los más críticos con el grupo parecían dispuestos a hacer. En este disco podemos notar la evolución de su carrera, porque encontramos ecos de todos los estilos con las que han ido experimentando. Está presente aquel disco-funk que realizaban en sus primeros álbumes, así como el rock alternativo con bases electrónicas de los 80 que convirtieron en su sello de identidad gracias a himnos de la nueva corriente llamada indietrónica como su "Lisztomania" o "1901". Sabiendo que uno de sus guitarras comenzó su carrera musical con los componentes de Daft Punk, y que son amigos de Air (el cantante de Phoenix puso voz a su "Playground Love"), no es de extrañar que también encontremos largas piezas instrumentales, como las gloriosas "Love like a Sunset Part I & II", de su anterior LP.

Comienzan con “Entertainment”, el single con el que presentaron su regreso, y que personalmente creemos que no es el mejor sencillo que podían haber elegido, pero quizás era una forma de recordarnos que siguen sabiendo hacernos bailar con ritmos pegadizos. Sus sonidos orientales, que reafirmaban el conjunto de imágenes coreanas de su videoclip, nos traían a la mente al "Hong Kong Garden" de Siouxsie and The Banshees, y eran una toda una sorpresa. Pero su "SOS in Bel Air" — los títulos y las letras de este álbum parecen una ácida crítica, conservando su espíritu jovial, a la vida burguesa y acomodada —, nos contagia en seguida de la euforia que transmite este grupo, con mayor efectividad que el single, y nos recuerda a sus temas más efectivos, con gran presencia de la batería, como el "Consolation Prizes" de su tercer trabajo, o el "Lasso" de su trabajo más elogiado. A continuación llega una de las joyas de este álbum, que hacen que valga la pena escucharlo una y otra vez. “Trying to be cool” comienza con un sensual ritmo, y un Mars que parece haberse puesto sus zapatos de baile para recuperar a aquel joven que en el año 2000 nos transportaba hasta la era disco con el “Too Young” de su debut, que aparecería también en la banda sonora de Lost In Translation (2003). Una canción con una actitud y una elegancia que demuestran que Phoenix todavía tienen mucho que ofrecer. Pero al contrario que el título de esta canción, a ellos no les hace falta intentar ser cool, porque se han ganado esa etiqueta con composiciones como la que viene a continuación. En el ecuador se encuentra “Bankrupt!”, que da título al álbum, y es cuando presenciamos ese gusto exquisito que tienen para crear temas instrumentales que nos hacen viajar con ellos a un paraíso electrónico. Saben jugar con los sonidos de sus teclados y del bajo grave de D’Arcy, para crear melodías ambientales que tienen esa fuerza evocadora de melancolía que les caracteriza. En los últimos minutos de esta pieza, se suma la voz de Mars y unas bellas guitarras acústicas, que deseamos que durasen más, porque nos traen a la mente sus mejores composiciones como la emotiva “Love For Granted”, mientras Mars canta “another lonely Tuesday home, stolen kisses, is anyone near?”. 

A partir de aquí, en esta segunda mitad del álbum, es donde más notamos esa genialidad que nos mostraron en 'Wolfgang Amadeus Phoenix'. Será difícil quitarse la gran “Drakkar Noir” de la cabeza, cuyo juego de palabras con el “jingle jungle”, suena deliciosamente cómico en los labios de Mars, como aquel “jugulate” de "Lisztomania". Tras ella llega “Chloroform”, con una fuerte presencia de los teclados y una dulce melodía. El octavo puesto es para “Don’t”, otra muestra de que todavía saben cómo conquistarnos con su rock electrónico, en la que destaca la voz de Mars sobre fuertes cambios de ritmo marcados por sus potentes riffs y batería, como pasaba con “Armistice”. Pero toda esta oleada de sonido, es la antesala de algo más grande, que aúna todo aquello por lo que esperábamos tanto este álbum. El noveno tema del disco, “Bourgeois” — un retrato de la mediocridad, sobre una adolescente burguesa— es una excelente amalgama de sonidos, que va in crescendo desde su tranquilo y sencillo comienzo, hasta que la voz de Mars se va elevando, haciéndonos conectar con la historia que nos cuenta, con esa dulzura que sólo tiene el timbre de su voz, y que hace que un escalofrío recorra nuestra espina dorsal cuando las guitarras acústicas dan paso a sus exquisitos sonidos electrónicos. Para despedirse, tras dejarnos en tal estado de fascinación, han elegido “Oblique City”, que bien podría haber estado al principio del álbum, puesto que con sus sintetizadores 80s y su energía, nos deja con ganas de más. Pero quizás por eso es una buena despedida, convirtiéndose en un “esperamos veros pronto”. 



Tracklist:

01. Entertainment
02. The Real Thing
03. SOS in Bel Air
04. Trying to Be Cool
05. Bankrupt!
06. Drakkar Noir
07. Chloroform
08. Don’t
09. Bourgeois
10. Oblique City






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