
Y otra buena noticia es que parece que Greenspace ya ha encontrado nueva ubicación y se instalará en una antigua nave de la calle San Vicente. Así que en cuanto pase el verano habrá que prepararse porque volverán los conciertos a Valencia.


La visita al FIB de este año será recordado por muchos como un festival un poco ido de marras, gafe y con muchas cosas que corregir. Aunque mi experiencia personal es que lo pasé pipa, entre otras cosas porque iba muy bien acompañada, circunstancia de la cual no son responsables los organizadores del FIB, hubo mucha cosa mejorable, que de haber sido así aun hubiera estado mejor. En fin, bono de tres días, viernes, sábado y domingo.
Para empezar, el viernes por poco se nos comen las llamas, era tremendo verlo desde dentro del recinto y después comimos arena (se te metía en los dientes del viento que hacía) y nos helamos de frío. Los conciertos fueron suspendidos cuando Paul Weller llevaba un ratillo en el escenario; luego salió a escena uno de los organizadores diciendo que había que suspenderlo todo durante media hora a causa del viento; dos horas después no salieron a escena Kings of Leon, sino Tom Tom Club, abucheados injustamente por el público, con la que estaba cayendo y los tíos allí aguantando, pobres; media hora después se fue la luz durante cinco minutos, lo cual fue pavoroso, menos mal que no me pilló en mal sitio, de hecho, comprando chaquetas y otras prendas de abrigo para las inesperadas temperaturas, y acto seguido, el éxodo de todos los fibers por las puertas de salida, es decir, nos sacaron de allí por miedo a que sucediera algo peor, ya que el viento y el frío eran considerables. Esto es lo más parecido que he visto yo a un exilio, porque no es lo mismo que el público salga poco a poco durante toda la noche que hacerlo de golpe, así que el río de gente y coches que por allí salía era lo más parecido a un éxodo en tiempos de guerra.
Deprimente pensar que en mi primer día en el fib solamente había visto a
Sábado, mejor, salvando los problemillas varios. En primer lugar, no había manera de saber dónde ni cuando actuaba cada grupo, ya que no había carteles visibles ni daban panfletillos informativos como otros años. Mentira, si había manera, pagando siete euracos. Esto, nada menos, era lo que valía un libro en el que había información sobre todos los que actuaban, y un trasto plastificado para colgarse al cuello en el cual consultar los conciertos, lugares y horas, era un lío. Para más INRI, algunos de los conciertos que se cancelaron el viernes, se hicieron a lo largo de lo que quedaba de festival, con lo cual, los cambios de horarios eran constantes, así que no te servía de mucho. A todo esto, a la gente que tenía la entrada del viernes, les compensaron con otra para el viernes o el sábado, y deduzco que era uno de los motivos por los que el festival estaba tan a rebosar todos los días.
Después de sufrir y penar por todo lo referido anteriormente, ya estaba bien de tanto drama y a disfrutar de la musiquilla de una vez, leñe! Otra vez decepción; los grupos favoritos coincidían y había que elegir entre unos u otros. También estaba la alternativa de ver medio de unos y medio de otros; rollo patatero, peregrinación por todo el fib y si había que hacer una visita al baño era la pera limonera. Así que no pude ver a muchos, otra vez será. Y ahora los que vi, que era a lo que yo iba a todo este festín pantagruélico del consumo anglosajón.
Sorprendentes y muy bien orquestados, Elbow, y Franz Ferdinand espectaculares, dieron un gran concierto. Más tranquilito que los anteriores, supongo que porque en el último disco han llegado a su madurez y chorradas de esas que salen en las reseñas, pero como no cambien de onda, están empezando a aburrirme. Too many dj’s, por otra parte, ni siquiera fueron divertidos y el escenario verde les quedaba enorme. Russian Red ofreció un concierto muy bueno en el que demostró que su voz es la que es, grabada y en directo, transmitiendo toneladas de emoción. Y al resto los podemos clasificar en:
Supongo que el año que viene iré porque está cerca, son vacaciones y siempre hay alguien entre el cartel que me apetece ver, pero me gustaría que no hubiera tanto adolescente guiri borrachuzo, todo el mundo tiene derecho a pasarlo bien, pero eso de que subieran veinte personas a una torre de sonido en medio de un concierto, y el super mogollón de todo el festival, todo es más grande y más agobio, no me gustó nada. Supongo que será imposible que esto ocurra, así que me lo pensaré, aún tengo un año para hacerlo.

Si ya habéis resurgido de las cenizas después de que el domingo os quedarais sin ver a Placebo en el Mtv Night, este finde llega el Low Cost Festival. Este nuevo festival nace impulsado por la sala Stereo y la revista Overground ambas de Alicante. Su intentención no es otra que dar un poco de vida musical a la noche alicantina y para ello cuenta con un aceptable cartel a un módico precio.
Mañana da comienzo otra edición más del Paredes de Coura. Otro de los tantos festivales portugueses que inundan la agenda verano tras verano. ¿pero no era España el paraíso festivalero?





